
Caleta Grau, vista panorámica
Ayer Domingo, un grupo de amigos y yo decidimos aprovechar el soleado día y visitar, en el caso mío por primera vez, la playa de “Caleta Grau” –lugar ubicado al sur de Tumbes, a unos 20 minutos en auto (27 km. Aproximadamente). Como toda playa tumbesina, Caleta Grau posee todos los atributos necesarios para proporcionar al visitante una agradable experiencia de relax, contemplación y de actividades recreacionales, no obstante habría que destacar, entre sus atributos, su ubicación reservada y ligeramente alejada de la carretera Panamericana.Sin embargo infortunada sorpresa me llevé cuando ingresé al mar y percibí clara e inmediatamente el olor y el sabor a algún combustible. La primera hipótesis que nos vino a la mente fue que debía ser petróleo, así que decidimos caminar a orillas del mar hasta zorritos, encontrando un panorama cuanto menos preocupante: un fuerte olor a algún combustible –muy probablemente petróleo- traído por la brisa marina, abundantes manchas negras que contrastaban con la clara arena de la playa en el camino además de varias aves, una tortuga y un lobo marino muertos en la orilla.

Restos de un ave en la arena. Obsérvese las manchas negras en la arena.

Primer plano de las manchas de petróleo en la arena.

Restos de una tortuga rodeada de arena contaminada.
Cadáver de un lobo marino en la orilla.
Vista de los restos de animales marinos muertos.

Primer plano de arena contaminada.
Y así sucesivamente...
En resumidas cuentas, y sin ser un experto en el tema, puedo afirmar que hay evidencias claras y tangibles de un impacto ambiental negativo producto de alguna actividad económica relacionada a la extracción, transporte, comercialización o uso de crudo o de sus derivados.
Esta situación hace que me plantee algunas preguntas: ¿El estado está realmente en la capacidad de asegurar que las empresas transnacionales realicen extracción de hidrocarburos de una manera sostenible? ¿La actividad turística puede convivir con la de extracción de hidrocarburos en Tumbes?
Definitivamente los ciudadanos de a pie tenemos el deber de conocer, difundir, denunciar y hacer un seguimiento posterior de este tipo de delitos ambientales que ocasionan efectos sumamente negativos que trascienden el ámbito turístico, llegando al ámbito ecológico y al de salud humana. En este sentido se hace un llamado a la sociedad civil organizada (Universidades, institutos, Instituciones Educativas, ONG´s, empresas, etc.) a estar pendiente de este preocupante tema y de realizar, de ser necesario, las acciones conjuntas y constitucionales que sean pertinentes hasta obtener una solución efectiva por parte de las autoridades.
De otro lado hacemos un llamado a las instituciones competentes (MINAM, MINEM, el Gobierno Regional y los gobiernos locales) a que, de manera inmediata, “tomen cartas en el asunto” y realicen una investigación que determine las causas concretas de este atentado contra el medio ambiente.
Agradecimientos:
Lic. Renán Castillo Carranza.
Carlos Neira, Guía Oficial de Turismo.


